jueves, 16 de diciembre de 2010

El mirador de las rocas

El mirador de las rocas
en el fondo de la botella
al fondo
una floración de gelatina de montaña
dando vueltas

¿a dónde vamos desde aquí?

Viene el frío
en el valle azul
por la mañana un recuerdo en ciernes
estupefacto en la frontera

el hombre de las medallas
el hombre del pisco azul
Jacqueline Moonlight
desenfrenada
bajo la luz de la luna

quédese el tiempo que quiera
todos los días
noche y día
en el bosque estropeado

Soy una marioneta
que en una cuerda vacía
se desliza
hacia la condenación del escritorio

mientras siento el asedio silencioso
alrededor de una historia
de sacerdotes y monjas
una lucha antigua contra la tentación del inventario

Y en las cartas de amor
los monstruos del templo
como el gusano conejito
nacen…


Juan Eugenio Rodríguez
1960, Buenos Aires
Argentina

miércoles, 3 de noviembre de 2010

EDIPO REY
Espectáculo poético plástico
Versión libre de Sófocles




Jueves 18 de noviembre
19 hs (puntual)

Aula Magna
Universidad Nacional de La Matanza
Florencio Varela 1903 – San Justo


ENTRADA LIBRE Y GRATUITA




Presenta el Seminario de Poesía y Psicoanálisis
en el marco de la Bienal de Arte Integral 2010 organizada
por el Depto. de actividades socioculturales y extracurriculares,
Secretaría de Extensión Universitaria, Universidad Nacional de La Matanza

Auspicia:
www.fuegos-delsur.com.ar

para más info:
fuegosdelsur@gmail.com




"ELLA SIGUE"

Imagen digital
2010 - Jeuroz



Gozando como una mujer


El poeta se vale de su deseo y produce la obra poética, creando satisfacción en su recorrido. La poesía habla de lo que sucede y también de lo antiguo.

La poesía es lo nuevo, y lo nuevo siempre. Por su sola presencia transforma la realidad, algo que antes no formaba parte del imaginario social ahora se le incorpora.

En la palabra se juega la energía libidinal. Si se transforma la frase, se transforma la realidad que nombra la frase. La eficacia simbólica del jugar propicia las condiciones para la creación.

El jugar se hace un cuerpo y conquista un lugar. Las operaciones simbólicas, cualesquiera sean, se hacen jugando. Algo puede ser usado positivamente por el sujeto si se lo ofrecemos de manera tal que le permite inventarlo, crearlo él.

La poesía se dirige a la superación de la repugnancia relacionada con las barreras que se alzan entre cada yo y los demás, el verdadero arte.

Exiliados de nosotros mismos buscamos nuestra existencia en algún lugar y el poeta con su voz hace surgir el silencio, un silencio que nos permite escuchar.

Gozando como una mujer, dejándome llevar, escribo de lo que nadie sabe. Soy Ello, capaz de engendrar lo que circula. No soy idéntico ni siquiera a mí mismo.


JUAN EUGENIO RODRÍGUEZ

El goce y la palabra

El sujeto del inconsciente dice más de lo que quiere decir porque ama la verdad. La verdad causa del deseo. Esta dimensión produce goce. Ahí en el goce, la conquista de ese saber se vuelve a producir cada vez que se ejerce. Sólo por repetición se produce saber. Repetición que nunca produce el mismo ser de saber.

El goce del ejercicio de ese saber es el mismo que el de su adquisición. Es un valor exclusivamente de uso. No se intercambia. Cae.

El amor es signo de un sujeto. El psicoanálisis descubre que es al padre a quien fundamentalmente se ama. Aquel que como función, hace lugar al sujeto a partir de la transmisión de la castración. Dejar de pensarse en relación al cuerpo de la madre para estar en relación al mundo.

La mujer en tanto lo propio de su goce, como la verdad, no existe como tal, sino en acto, es una evanescencia, un acontecimiento irrepetible. Y como tal no se puede universalizar. Sobre esa posición no se puede generalizar, sólo singularizarla, escribirla. Poesía.

ELEONORA D'ALVIA



domingo, 4 de abril de 2010

Seminario anual de psicoanálisis 2010







Nosotros

En nuestra vida, nunca nada fue recto.
Recto como para nosotros.
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo.
Hasta el fondo como para nosotros.
El triunfo, el perfeccionamiento,
No, no son para nosotros.

Pero tomar el vacío entre las manos,
Cazar la liebre, encontrar al oso.
Golpear valientemente al oso, tocar al rinoceronte.
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio
corazón.
Arrojado al desierto, obligado a rendir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno.
Eso es para nosotros.

Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento.
Nacen, pero nosotros no las ordeñaremos.
Los cuatro caballos alados acaban de nacer.
Han nacido. Sólo sueñan con volar.
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos
animales.
Pero no nos transportarán a nosotros.
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán.
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad.
De la Ciudad-importante.
Estamos ahí, no hay duda. Es ella. Es ella de verdad.
Todo lo que sufrimos para llegar... y para partir.
Desatarse con lentitud, fraudulentamente, los brazos en la
espalda...

Pero no somos nosotros los que entraremos.
Son jóvenes
qué-me-miras, todos verdes, muy altivos quienes
entrarán.
Pero nosotros no entraremos.
Tampoco iremos más allá. ¡Stop! No más allá.
Entrar, cantar, triunfar, no, no, no es para nosotros.

HENRI MICHAUX
1899, Namur
Bélgica
Traducción: Silvio Mattoni

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